
Tradicionalmente, la
flexibilidad y la elasticidad se han relacionado con determinados deportes y,
especialmente, con la realización de ejercicios de estiramiento estático. Sin
embargo, esta concepción resulta demasiado limitada, ya que prácticamente cualquier
movimiento deportivo necesita una determinada amplitud de movimiento articular (ADM). Esta amplitud depende tanto
de las características de los tejidos como de factores neurofisiológicos y
tiene una influencia importante sobre la ejecución de las acciones deportivas. En
la siguiente entrada se abordará la introducción a la movilidad articular en los deportes de equipo.
























